Marzo femenino: Eugenia Tenenbaum

Marzo está llegando a su fin y con él la serie de entrevistas que he ido haciendo a mujeres sobresalientes a lo largo de todo este mes. La primera se la hice a Gema, de Hello Nipple y con quien hablé sobre la sexualidad femenina; después hablé sobre emprendimiento y conciliación con Noel Gil y en la anterior a esta hablé con Camila Villota sobre el feminismo más allá de nuestras fronteras. La última de las entrevistas es con Eugenia Tenenbaum, con quien hablo sobre la mujer en el mundo del arte.

Conocí a Eugenia a través de Instagram y desde el primer segundo me deslumbró su pelazo naranja y me enganchó la manera que tiene de informar y de crear contenido interesante y súper didáctico sobre el feminismo y sobre el mundo del arte. Ella fue una de las primeras mujeres que me vinieron a la mente para esta serie de entrevistas y hoy, por fin, te la presento. Quédate a leerla porque, si todavía no la conoces, estoy segura de que vas a engancharte como lo hice yo.

¡Hola Eugenia! Antes de nada, cuéntanos un poco quién eres, para aquellas personas que no te conozcan.

Hablar de una misma siempre es un poco complicado, pero a grandes pinceladas diré que soy una chica gallega de 24 años que lleva cuatro y medio viviendo en Madrid. Llegué a la capital para estudiar Historia del Arte, aunque mi primera opción fuese Dirección de Fotografía. Gracias a este cambio de rumbo, por casualidad tropecé con la perspectiva de género y descubrí que mi vocación es implantarla en la que ahora considero mi disciplina: la historia del arte. Como buena millenial que soy, desde mi adolescencia he estado acostumbrada a compartir lo que pienso, lo que me pasa y lo que me gusta en redes sociales: primero con un blog y ahora en Instagram, donde aprovecho para utilizar la voz que tengo para divulgar sobre feminismo, arte y género. ¡Y poco más!

– Como has comentado, tus publicaciones y stories de Instagram tienen que ver muchas veces con mensajes de empoderamiento hacia las mujeres. ¿Siempre te has considerado feminista?

Desde luego que no. De hecho, creo que ninguna mujer se ha considerado feminista siempre: todas pasamos por un proceso de asimilación de una realidad machista y misógina en un primer momento, por eso después tenemos que deconstruir lo construido y desaprender lo aprendido, aunque también es cierto que creo que hoy en día la conciencia feminista está más extendida en etapas de desarrollo tempranas como la niñez o la pre-adolescencia. En mi caso, la conciencia feminista despertó cuando yo tenía 17 o 18 años, y desde entonces ha sido como un músculo que he ido ejercitando y que seguiré adiestrando el resto de mi vida.

Cuando publicas en Instagram, llama la atención el cuidado que pones en aportar una gran cantidad de información y la calidad de ésta sobre cualquier tema que te interese tratar. Esto es bastante de agradecer en un momento en el que apenas se profundiza a la hora de informar, y menos en redes sociales. ¿Qué papel crees que tienen estas redes sociales actualmente a la hora de dar voz al feminismo y a mensajes de empoderamiento hacia la mujer?

¿Qué papel creo que tienen? Uno que conlleva una gran responsabilidad que en la mayor parte de los casos no es aprovechada: quien tiene un altavoz tiene también (o debería tener, vaya) la responsabilidad moral de emplearlo adecuadamente, o al menos de sacarle el mayor partido posible. Hoy por hoy, hay más gente con acceso a internet que con acceso a una estantería llena de libros de teoría feminista: las redes pueden ser un nexo entre el mundo académico y el mundo real, entre la teoría feminista y la realidad patriarcal. Supongo que, a mi parecer, el problema reside en que el activismo ciberfeminista actual se centra muchas veces en repetir las mismas consignas y el mismo discurso aprehendido en redes sin realmente profundizar o hacerse preguntas al respecto. Necesitamos pensamiento crítico, y para alcanzarlo lo primero que hay que hacer es contrastar fuentes hasta establecer una opinión propia al respecto.

El arte debería ser un terreno de vanguardia en lo social en general y en cuestión de género en particular. ¿Por qué crees que a lo largo de la historia ha sido todo lo contrario?

Porque el arte, ante todo, ha sido siempre una herramienta de poder, y el poder habla su propio lenguaje y establece sus propias esferas con dos finalidades: por un lado, legitimarse y, por el otro, perpetuarse. En el último siglo y medio hemos podido ver cómo, efectivamente, surgía el arte de vanguardia, el arte ajeno a la academia, y con todo eso la propia concepción de artista tal y como la conocemos actualmente (una concepción masculinizada, por cierto, exactamente igual que la de “genio”) pero muchas veces olvidamos que nos preceden mucho más de diez siglos de historia en los cuales la producción artística mayoritaria, por no decir totalitaria, estaba al servicio de los distintos poderes, ya fuesen la iglesia, las monarquías o las clases adineradas. Tenemos que derribar un imaginario colectivo que ha estado forjándose durante muchos siglos y cuyo protagonista era el hombre heterosexual europeo y blanco. Hoy en día se siguen repitiendo los mismos patrones, aunque nos movamos en contextos contemporáneos y no medievales o modernos.

– Como estudiante de Historia del Arte y feminista, ¿qué papel crees que tienen actualmente las universidades y los centros educativos en general para poder dar voz a todas esas mujeres que a lo largo de la Historia del Arte han estado acalladas?

El mismo que las redes sociales: un papel muy importante que es desaprovechado y, en muchos casos, también deslegitimado. El sistema educativo no quiere mujeres ni en sus espacios ni en sus libros, de lo contrario no entiendo la sistemática falta de referentes femeninos, la ausencia de obras femeninas en las bibliografías, la falta de inclusión en los temarios y la carencia de perspectiva de género a la hora de abarcar la manera en la que se cuenta el pasado y se analiza el presente; y esto ocurre tanto con nosotras las mujeres como con cualquier otra minoría social, cultural o étnica. Es necesario revisar los temarios, cómo se imparten las clases y cómo se divulga el conocimiento en un aula. Si el sistema educativo ya es nefasto de por sí, en cuestiones de género es como para echarse a llorar.

Y ya para terminar, ¿nos recomiendas alguna artista, libro o serie sobre feminismo que consideres interesante?

Recomiendo encarecidamente que se lea a Linda Nochlin y a Griselda Pollock, dos de las principales voces de los años 70 respecto a la recuperación de las mujeres artistas. También a Ángeles Caso, Patricia Mayayo y Estrella de Diego, autoras del siglo XX que han publicado en el XXI, retomando lo iniciado por las historiadoras del arte feministas de los setenta. Celia Amorós es, por otro lado, una de las grandes teóricas a nivel nacional, tiene tres tomos publicados junto a Ana de Miguel sobre teoría feminista que recomiendo a toda aquella que quiera o bien iniciarse o bien continuar su formación sobre la historia del feminismo, que es también la historia de nosotras, las mujeres, al menos desde el siglo XVIII. En Netflix hay un documental que se llama Retratos del feminismo (en inglés se llama She’s beautiful when she’s hungry) que es muy interesante. En cuanto a artistas, María Gimeno y su performance de Queridas Viejas, Jenny Holzer y su arte efímero-textual, Ana Mendieta y su uso político del cuerpo como soporte artístico, y Judy Chicago como una de las primeras mujeres en Estados Unidos que se preocupó por abrir junto a sus colegas una escuela de arte no-mixta dedicada a la formación de mujeres artistas.  

Muchas gracias a Eugenia por su tiempo y por todo el material que nos ha dado para conocer mejor la Historia del Arte desde una perspectiva de género. No dejes de seguirla a través de su Instagram, estoy segura de que aprenderás un montón.

¡Y recuerda que, aunque los pedidos no se envíen hasta que no pase todo esto, durante todo este mes donaré un 15% de cada venta a FAMUVI, la Federación de Asociaciones de Asistencia a Víctimas de Violencia Sexual y de Género. ¡Corre a la tienda online!

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